El control acústico en el diseño de salas blancas

Cuando se habla del diseño de una sala blanca, los primeros aspectos que suelen venir a la mente son el control de partículas, la filtración HEPA, la presión diferencial, la temperatura o la humedad. Son, lógicamente, elementos fundamentales para garantizar las condiciones ambientales que requiere cada proceso.

Sin embargo, existe otro factor que en ocasiones queda en segundo plano durante las primeras fases de un proyecto: el control acústico.

Una sala blanca puede estar perfectamente diseñada desde el punto de vista de la calidad del aire y, al mismo tiempo, presentar un entorno acústico poco confortable para las personas que trabajan en ella. Sistemas de climatización, ventiladores, unidades de filtración, bombas, compresores y maquinaria de producción pueden convertirse en fuentes de ruido que deben tenerse en cuenta desde el inicio.

En Isobox Systems, el diseño de una sala blanca parte de las necesidades concretas de cada proceso. Dentro de ese planteamiento global, considerar también el comportamiento acústico de la instalación permite buscar un equilibrio entre las exigencias técnicas del ambiente controlado y las condiciones de trabajo de las personas.

¿Por qué puede haber tanto ruido en una sala blanca?

El funcionamiento de una cleanroom exige mantener unas condiciones ambientales determinadas de forma continua. Para conseguirlo, el sistema de climatización y tratamiento del aire tiene que mover, filtrar y distribuir grandes cantidades de aire.

Ese movimiento puede generar ruido por diferentes vías.

Los ventiladores, por ejemplo, producen sonido como consecuencia de su funcionamiento. También pueden aparecer ruidos asociados a la circulación del aire por conductos, rejillas, filtros y elementos terminales.

En instalaciones que utilizan múltiples unidades fan-filter, cada unidad incorpora un ventilador encargado de impulsar el aire a través del sistema de filtración. La utilización de numerosas unidades puede hacer que el ruido acumulado tenga una presencia significativa en el espacio de trabajo.

Pero el HVAC no es necesariamente la única fuente.

La propia maquinaria del proceso puede generar niveles acústicos importantes. Bombas, compresores, motores, equipos de producción o sistemas auxiliares pueden contribuir al ambiente sonoro general.

Por este motivo, el control acústico no debería analizarse como un problema exclusivo de climatización. Es necesario considerar todas las fuentes de ruido que convivirán en el espacio.

El problema de la reverberación

Existe además una característica propia de muchas salas blancas que puede aumentar la percepción del ruido: la utilización de superficies lisas, resistentes y fácilmente limpiables.

Desde el punto de vista higiénico y de control de contaminación, estas superficies son fundamentales. Sin embargo, desde una perspectiva acústica, paredes, techos y otros elementos con poca capacidad de absorción pueden favorecer la reflexión del sonido.

El resultado es un espacio con mayor reverberación.

Esto significa que una persona no solo percibe el sonido directo procedente de una máquina o de un ventilador, sino también parte del sonido que rebota en las diferentes superficies de la sala.

En consecuencia, dos instalaciones con equipos que generan un ruido similar pueden ofrecer una percepción acústica diferente dependiendo de sus dimensiones, geometría, materiales y configuración.

El equilibrio entre limpieza y absorción acústica

Aquí aparece uno de los principales retos del diseño acústico de una cleanroom.

En un espacio convencional existen numerosas soluciones para mejorar la acústica: paneles absorbentes, materiales porosos, revestimientos textiles o determinados falsos techos.

Pero una sala blanca no puede incorporar cualquier material.

Los elementos utilizados en el interior deben ser compatibles con los requisitos de limpieza del espacio y con las operaciones de mantenimiento y desinfección previstas.

Además, determinados materiales pueden presentar problemas relacionados con partículas, limpieza, humedad o deterioro.

Por ello, no se trata simplemente de colocar material absorbente en las paredes.

La solución acústica tiene que formar parte del diseño global y ser compatible con las exigencias higiénicas, constructivas y operativas de la instalación.

El HVAC y el ruido: diseñar desde el origen

Una de las mejores estrategias para controlar el ruido consiste en evitar generarlo innecesariamente.

En el diseño HVAC existen diferentes factores que pueden influir en el comportamiento acústico del sistema.

La selección de los ventiladores es uno de ellos. También lo son el dimensionamiento de los equipos, las velocidades del aire y la configuración de los conductos.

Una instalación correctamente planteada puede evitar determinadas situaciones que favorecen la generación de ruido, como velocidades excesivas o configuraciones que producen turbulencias innecesarias.

La geometría de los conductos también tiene importancia. Cambios bruscos de dirección, transiciones, reducciones o determinados elementos pueden afectar tanto al comportamiento del aire como al ruido generado.

Por ello, el diseño acústico debería comenzar antes de seleccionar las soluciones de aislamiento o absorción.

Es preferible abordar el problema desde el origen y complementar posteriormente el sistema con las soluciones acústicas que sean necesarias.

No todos los ruidos son iguales

Otro aspecto importante es que no existe un único tipo de ruido.

El sonido generado por un ventilador puede tener unas características diferentes al de un compresor o una máquina de producción. También puede existir una diferencia importante entre un ruido continuo y otro intermitente.

Las frecuencias predominantes también influyen en la percepción.

Los sonidos de baja frecuencia pueden transmitirse a través de estructuras y resultar especialmente difíciles de controlar. Por otro lado, determinados sonidos de frecuencia más elevada pueden percibirse como especialmente molestos en espacios donde las superficies reflejan el sonido.

Por eso, limitarse a hablar de un único valor global puede resultar insuficiente para analizar correctamente un problema acústico.

El estudio debería considerar qué equipos generan el ruido, dónde están situados, cómo se transmite y cómo se percibe dentro de la sala.

La maquinaria de producción también debe formar parte del estudio

En determinados proyectos, la principal fuente acústica no estará en el sistema HVAC, sino en los propios equipos de producción.

Esto resulta especialmente importante cuando se incorporan nuevas máquinas a una sala existente.

Antes de instalar un equipo conviene valorar, entre otros aspectos:

  • Su nivel de emisión sonora.
  • Su ubicación.
  • La distancia respecto a los puestos de trabajo.
  • La transmisión de vibraciones.
  • La interacción con otros equipos.
  • Las características acústicas del recinto.

Una máquina que individualmente presenta unas características aceptables puede tener un impacto diferente cuando se incorpora a una sala en la que ya existen otras fuentes de ruido.

De ahí la importancia de analizar la instalación como un conjunto.

Vibraciones: el otro lado del problema acústico

Ruido y vibración están estrechamente relacionados, aunque no son exactamente el mismo fenómeno.

Determinados equipos pueden transmitir vibraciones a través de sus soportes, estructuras o instalaciones conectadas.

En determinados procesos industriales esto puede tener importancia no solo por el confort de los trabajadores, sino también por las características del propio proceso o por la sensibilidad de determinados equipos.

En instalaciones de alta precisión, la transmisión de vibraciones puede ser un factor especialmente relevante. Por ello, la selección de equipos, soportes y sistemas de aislamiento debe realizarse teniendo en cuenta las características específicas del proyecto.

¿Dónde debe intervenir el diseño acústico?

No existe una única solución válida para todas las salas blancas.

Dependiendo del proyecto, las actuaciones pueden concentrarse en diferentes puntos:

Selección de equipos

Elegir equipos HVAC y maquinaria con características acústicas adecuadas puede reducir el problema desde el principio.

Diseño de conductos

Una configuración adecuada de la red de distribución de aire puede ayudar a limitar turbulencias y fuentes innecesarias de ruido.

Aislamiento de equipos

Cuando determinados equipos constituyen una fuente importante, pueden estudiarse soluciones para limitar la transmisión de ruido y vibraciones.

Tratamiento de superficies

Cuando sea compatible con los requisitos de la cleanroom, pueden incorporarse elementos acústicos específicamente diseñados para estos entornos.

Distribución de espacios

La ubicación de equipos especialmente ruidosos puede estudiarse para mantenerlos alejados de zonas ocupadas de forma permanente por trabajadores.

Diseñar teniendo en cuenta a las personas

Una sala blanca está diseñada para proteger un proceso o producto, pero también es un lugar de trabajo.

Las personas que trabajan durante varias horas en un entorno con ruido continuo pueden experimentar mayores dificultades para comunicarse y concentrarse. Además, cuando existen varias fuentes sonoras simultáneas, la percepción del ruido puede aumentar debido a la reverberación y a la acumulación de sonidos.

Esto convierte el confort acústico en un elemento más dentro de la planificación de las instalaciones.

No significa que todas las salas blancas deban tener el mismo tratamiento acústico. Una instalación destinada a un proceso altamente automatizado puede presentar unas necesidades muy diferentes a un laboratorio donde trabajan personas durante toda la jornada.

La solución debe adaptarse al uso real del espacio.

El control acústico debe incorporarse desde el proyecto

Una de las principales ventajas de estudiar la acústica durante la fase de diseño es que permite tomar decisiones cuando todavía existe margen para modificar la configuración.

Una vez construida la sala y puestos en funcionamiento todos los equipos, solucionar un problema acústico puede resultar más complejo.

En cambio, durante la fase de proyecto es posible estudiar conjuntamente:

  • Distribución de equipos.
  • Sistema HVAC.
  • Conductos.
  • Ubicación de ventiladores.
  • Materiales.
  • Superficies.
  • Soportes.
  • Zonas de trabajo.
  • Necesidades del proceso.

Este planteamiento permite evitar que la acústica se convierta en una corrección posterior.

En Isobox Systems, este enfoque global resulta especialmente relevante porque cada sala blanca responde a unas necesidades concretas. La clasificación ambiental, el proceso productivo, los equipos y las condiciones de trabajo deben analizarse conjuntamente para determinar qué soluciones son adecuadas en cada caso.

¿Es posible mejorar la acústica sin comprometer la limpieza?

Sí, pero requiere seleccionar cuidadosamente las soluciones.

Los materiales destinados a mejorar la absorción acústica deben ser compatibles con el entorno en el que van a instalarse. Deben poder limpiarse adecuadamente y mantener sus propiedades sin convertirse en una fuente de partículas o deteriorarse con los productos utilizados durante las operaciones habituales.

Actualmente existen soluciones acústicas específicamente desarrolladas para ambientes controlados, incluyendo paneles y elementos integrados en paredes o techos que buscan combinar absorción sonora con superficies adecuadas para estos entornos.

La clave está en no tratar la acústica como un elemento independiente, sino como una parte más del diseño de la cleanroom.

Medir antes de decidir

Cuando existe una instalación en funcionamiento y se detecta un problema acústico, la primera actuación debería ser conocer exactamente qué está ocurriendo.

Las mediciones pueden ayudar a identificar las zonas con mayor nivel sonoro y, especialmente, a determinar qué fuentes tienen mayor influencia.

En una instalación existente puede ser útil realizar mediciones con los diferentes equipos funcionando en distintas condiciones. De esta manera se puede observar cómo cambia el ambiente acústico cuando se pone en marcha un determinado sistema.

Esta información permite orientar las actuaciones hacia las fuentes que realmente están generando el problema, evitando inversiones innecesarias.

Una cuestión de diseño, no solo de confort

El control acústico de una sala blanca suele asociarse exclusivamente al bienestar de los trabajadores, pero su importancia puede ir más allá.

Un entorno acústico adecuadamente planificado puede facilitar la comunicación entre operarios, mejorar las condiciones de trabajo y contribuir a que determinadas tareas se desarrollen en un ambiente más confortable.

Además, en instalaciones donde existen equipos sensibles a vibraciones o procesos que requieren elevada precisión, el estudio conjunto de ruido y vibraciones puede formar parte de los criterios de diseño.

Por ello, la acústica merece ser considerada desde las primeras conversaciones entre ingeniería, producción y diseño.

Conclusión

El control de partículas, la temperatura, la humedad, la presión y la filtración seguirán siendo los protagonistas indiscutibles del diseño de una sala blanca. Pero eso no significa que otros factores deban quedar fuera de la planificación.

El ruido generado por los sistemas HVAC, las unidades de filtración, la maquinaria y las instalaciones auxiliares puede condicionar las condiciones de trabajo dentro de una cleanroom. A esto se suma el efecto de la reverberación producido por muchas de las superficies necesarias para mantener un entorno higiénico y fácilmente limpiable.

La solución no consiste en aplicar una medida estándar a todas las instalaciones. Cada proyecto requiere analizar sus fuentes de ruido, el proceso, la configuración del espacio, los equipos y las necesidades de las personas que trabajan en él.

Por eso, incorporar criterios acústicos desde la fase de diseño permite buscar un equilibrio entre limpieza, rendimiento técnico, mantenimiento y confort, evitando que los problemas de ruido tengan que resolverse cuando la instalación ya está terminada.

En Isobox Systems, el diseño de cada sala blanca parte de las características específicas del proyecto y de las necesidades del cliente. Integrar también la perspectiva acústica dentro de ese análisis permite avanzar hacia instalaciones más completas, funcionales y adaptadas a las condiciones reales de trabajo.